Naturales y místicas

sábado, 27 de diciembre de 2008

El arte cabalística (7)

De materia seminis

Auri vel argenti purificati et in limaturam redacti sufficit vncia 1 pro magisterio cum 9 partibus mercurii philosophici. Fermentum auri aurum est, sed non aurum commune, imo tantum intelligimus philosophicum et hoc dictum a nobis sit semel pro semper. Fermen[19]tum pastae pasta est; ideo numquam philosophi dicunt fermentum argenti argentum ese; quia omnis fermentatio et omnis fixio in elixirio fit per aurum, non per argentum; quapropter dicit Geber, nullum metallorum in mercurio submergitur nisi sol, et Hermes ait quod numquam tinctura vera fit absque rubeo lapide, Auicenna referente.

Item dicitur non esse fermentum nisi sol et luna; sperma autem est mercurius philosophicus. Item fermentum dicitur anima, quia corpori imperfecto vitam tribuit et in suam naturam conuertit.


La materia de la semilla

De oro o de plata purificado y convertido en limaduras basta una onza para el magisterio, con nueve partes de mercurio filosófico. El fermento del oro es el oro, pero no el oro común, al contrario, sólo entendemos el filosófico, y sea dicho esto una vez para siempre. El fermento de la pasta es pasta; por ello los filósofos nunca dicen que el fermento de la plata es plata, ya que toda fermentación y toda fijación en elixir se hace por oro, no por plata. Por esta razón dice Géber que ninguno de los metales se sumerge en el mercurio, excepto el sol. Y Hermes dice que nunca se hace tintura verdadera sin la piedra rúbea, según refiere Avicena.

También se dice que no hay fermento excepto el sol y la luna. Pero la semilla es el mercurio filosófico. Tam-bién el fermento es llamado alma, porque da la vida al cuerpo imperfecto y lo convierte en su naturaleza.



Esta cita de Géber en la Summa es de las más repetidas, siempre con interpretaciones alejadas de su sencillo sentido inicial de densidad. La referencia a Avicena es de un Tractatulus de tinctura (cap 2), obra también atribuida a Alberto Magno con el título de Liber octo capitulorum.

Aurum tenetur esse corpus et fermentum elixiris albi et rubei, neque melioratur neque perficitur neque completur nisi cum eo et non alio quemadmodum pasta non alio quam suo potest fermentari fermento. [...] Ideo dicit Hermes: Numquam fit tinctura vera absque rubeo lapide.

La referencia de Hermes es del comienzo del capítulo séptimo de los Septem tractatus o Tractatus aureus:

Aurum omne corpus continet, uiuificat, quod ixsir fermentum est, sine quo nequaquam perficitur. Meditamini et videte utrum rei fermentum fiat de alio quam de sua natura. Inspicite ergo quomodo fermentum non est nisi de pasta ipsa.

El texto de Hermes ciertamente presenta al oro cómo único fermento en la elaboración del elixir, pero no considera que haya dos elixires, así que se refiere únicamente a la crisopeya. Sólo descontextualizándolo y generalizando se puede deducir que el oro sea, según Hermes, el fermento de ambos elixires, el blanco y el rojo. Tampoco parece una teoría antigua, así que su aparición en un texto antiguo como es el Tractatulus de tinctura (siglo XIV o XV) parece algo singular y aislado. Que Fortunato reproduzca esa doctrina puede entenderse desde su afirmación de que habla del oro filosófico, del cual parece admitir que pueda ser elaborado tanto con oro como con plata.

No es cierto que los autores no digan nunca que el “fermento de la plata es la plata”. El Rosarius de Arnaldo, quizás la autoridad antigua más citada en el uso de los dos fermentos, afirma los contrario:

2, 19: Quare fermentum ad album erit album et ad rubeum fermentum erit rubeum quod patet quia si posueris fermentum argenti cum sulphure auri rediget ad suam naturam sed non ad suum colorem. Similiter si posueris fermentum auri cum sulphure argenti conuertet ipsum non ad suam naturam sed ad suum colorem et e conuerso. Non ergo misceas fermentum vnius sulphuris cum sulphure alterius quoniam fermentum auri aurum est, argenti vero argentum. Et nota quod non sunt alia fermenta super terram quia numquam figit quod numquam fixum est nec fuit.

El Rosario sigue a Géber en la Summa:

“Sermo particularis de sole”: Aurum [...] est tinctura rubedinis, quia tingit et transformat omne corpus.

“Sermo in luna”: Argentum [...] est albedinis tinctura.

Por lo demás, esta extraña afirmación de Fortunato está impugnada por el propio contexto en el que la está exponiendo, donde menciona continuamente la plata como fermento.


[20] Item omne simile producit sibi simile, ita in auro et argento. Item mas noster debet habere tres partes et illius uxor novem, tunc par cum pari gaudebit semper, ait Riplaeus. Item lapis noster ex spermate masculi et ex spermate foeminae ex menstruo concipitur et nascendo oritur. Item Rasis philosophus ait nisi corpora soluas in vanum laboras, scilicet aurum et mercurium ad elixir rubeum; argentum vero et mercurium ad elixir album.

Proportio vero est una pars materiae cum nouem partibus dissoluentis secundum pondus [21] utriusque, pro prima tantum operatione.

Item fermentum lapidis aurifici aurum est et argentifici argentum. Item fermentum philosophicum duplex est, scilicet solis et lunae; per fermentum solis intelligitur sperma viri, per fermentum lunae sperma foeminae; ex illis fit primum commixtio, postea generatio vera et casta; nec fermentum dicitur antequam dicta corpora in suam primam materiam conuertantur.

Qui elixir album facere instituit in argento sulphur album reperiet et in aurum rubrum, ut ait Auicenna.

También todo sejemante produce lo semejante a él, así en el el oro y la plata. También nuestro macho debe tener tres partes y su esposa nueve, entonces el par siempre se regocijará con su igual, dice Ripleo. También nuestra piedra es concebida de la semilla del macho y de la semilla de la hembra, del menstruo, y al nacer se eleva. También el filósofo Rasis dice que si no disuelves los cuerpos laboras en vano, a saber, el oro y el mercurio para el elixir rúbeo, pero la plata y el mercurio para el elixir blanco.

La proporción es una parte de materia con nueve partes de disolvente, según el peso de uno y otro, para la primera operación solamente.

También el fermento de la piedra aurífica es el oro y de la argentífica la plata. También el fermento filosófico es doble, a saber, del sol y de la luna. Por fermento del sol se entiende la semilla del varón, por fermento de la luna la semilla de la hembra. De ellos se hace primero la conmixtión, luego la generación verdadera y casta. Y no se le llama fermento antes de que dichos cuerpos sean convertidos en su materia prima.

Quien pretende hacer el elixir blanco encontrará el azufre blanco en la plata y en el oro el rojo, como dice Avicena.


Dentro del corpus arnaldiano hay un texto conocido como Lumen-flos, estrechamente dependiente del Rosario y de la Turba, con variantes diversas en extensión, títulos y atribuciones de autor (cf. A. Calvet y S. Matton, Chrysop. 6, 1997-1999).

Una de las partes comunes, tal vez el núcleo principal, que llamaremos “Las cuatro palabras de los filósofos”, explica la obtención de los cuatro elementos en cuatro pasos u operaciones llamados verba: (1) el agua, por reducción de los cuerpos en mercurio, llamada solución, (2) la tierra, formada de la crasitud del agua, (3) la purificación-blanqueamiento de la tierra por el agua, paso intermedio, (4) el aire, que se eleva en la destilación o sublimación del agua, y el fuego que queda concentrado en la tierra.

En este texto se encuentran algunos puntos expuestos por Fortunato. El primero es el enunciado del principio homeogenético: Non generatur ex homine nisi homo, nec ex equo nisi equus: similiter nec ex aliis animalibus, nisi sibi similia. (Citamos según la versión Opera Arnaldi = BCC)

El apogetma “nisi corpora solvas, in vanum laboras” aparece en el primum verbum, pero atribuido a diferentes autores, según la versión.

• Versiones atribuidas a Arnau de Vilanova.

1) Perfectum magisterium…quod quidem est flos florum: Verba philosophi: Nisi corpora solueritis in vanum laborabitis.

Designado simplemente así, puede entenderse de Aristóteles, pero lo más seguro es que el nombre del filósofo estuviera indicado inicialmente (seguramente Rosino) y se haya perdido en la transmisión.

2) Liber perfecti magisterii qui lumen luminum nuncupatur … Vocatur etiam flos florum: Unde Rosinus in libro Turbae: Nisi corpora soluas nostra solutione, in vanum laboras.

Rosinus no aparece como contertulio en las versiones impresas de la Turba. De hecho, la teoría de la solución –especialmente con este nombre- apenas está iniciada ni tiene relevancia en la Turba más árabe, pero quizás alguna versión inerpolada podría ser la fuente última. Es frecuente en la Turba que los contertulios se digan unos a otros que si no hacen tal o cual cosan yerran. Más o menos relacionado con la solución, podría estar esta sentencia de Agmon, un añadido evidente, en la última intervención de las versiones publicadas en en el Artis auriferae: Qui no liquefacit et coagulat, multipliciter errat.

3) Thesaurus philosophiae: Rosinus ait: nisi corpora in incorporea vertatis, in vanum laboratis.

Esta versión, muy interpolada respecto al Lumen-flos, aumenta los verba de cuatro a seis, quizás para equipararlos a los seis dicta de la creación.

La lectura de la descorporificación en lugar de la solución es extraña aquí, aunque aparece más adelante en todas las versiones y se la identifica con la conversión del cuerpo en mercurio, es decir, con la solución tal como la presenta el primum verbum:

Dixerunt etiam quídam philosophi: nisi corpora ducatis ut fiant incorpórea, id est, non corpora, et incorporea corpora, nondum operandi regulas invenisti, et verunt dicunt, nam primo fit aqua, id est, argentum vivum, et sic fit incorporeum.

Uno de los títulos con los que se encuentra el Lumen-flos es Errores alquimistarum. Aludiendo a ellos empieza un tal Zimon el sermo 35 (versión TC 5): Nihil aliud vos introduxit in erroren quam inuidorum dicta. Más adelante dice:

Hic enim spiritus quem quaeritis ut eo quodlibet tingatis, in corpore occultus est, & absconditus invisibiis, quemadmodum anima in humano corpore. Vos autem huius artis investigatores, nisi corpus hoc diruatis, imbuatis, teratis ac parce & diligenter, & regatis quousque a spissitudine sua extrahatis & in tenuem spiritum & impalpabilem vertatis, in vanum laboratis. Quare philosophi dixerunt, nisi corpora vertatis in non corpora, & incorporea in corpora, nondum regulam operandi invenistis.

La sentencia de la descorporificación-corporificación se encuentra en la alquimia griega. Olimpiodoro la atribuye, no a Zósimo, sino a María: φησν Μαρα· ἐὰν μ τ σματα σωματσς κα τ σματα σωματσς, κα ποισς τ δο ν, οδν τν προσδοκωμνων σται.

Pero la alquimia latino-medieval no entendía ya este proceso como oxidación-reducción o similar. Los cuerpos y espíritus, al acceder a la categoría filosófica, dejaron en un segundo plano o rompieron toda relación con metales y sustancias volátiles. La descorporificación fue entendida como una “espiritualización”, y se la asoció a la rotación o conversión de las naturalezas como el propio Flos atestigua:

Et ideo quídam dixerunt: Converte naturas et quod quaeris invenies. Hoc est verum, nam in nostro magisterio primo facimus de grosso gracile, id est, de corpore aquam, et postmodum de huiusmodi siccum, id est, de aqua, quae humida est, terram, id est, siccum, et sic naturas convertimus et facimus de corporeo vel corporale spirituale, et de spirituale corporale, ut dictum est. Et facimus id quod est superius sicut quod est inferius, id est, spiritus corpus et corpus spiritum, ut in princicipo operationis, videlicet in solutione, fit.

Este pasaje es un intento de armonización de tres referentes especulativos para la conversión, que en su origen cumplían funciones teóricas diferentes: (1) la Tabla de esmeralda, (2) la teoría los elementos, típica de la alquimia aristotélica, y (3) la teoría yabiriana de las cualidades. En ésta última se llamaba naturalezas a las cualidades de los elementos y entendía las diferencias entre sustancias de dos maneras: por la proporción (pesos) de las “naturalezas”, que no pasó a la alquimia latina, y por su situación exterior-interior o visible-oculta, que es la que mejor explicaba, en origen, la necesidad de la conversión o otación.

4) Opus magisterii (ms. lat 7162 BNF, ed. por S. Matton en Chrysop. VI): Vnde dicit Ptholomeus: Nisi corpora solueritis, in vanum laboratis.

5) Semita semitae: Vt dicit Franciscus, nisi corpora solueritis in vanum laboratis.

6) Declaración cierta y toda la verdad de las cuatro palabras de los philosophos antiguos y dichos de ellos escuras en figuras y enimas çeladas: Dize el philosopho Reensenio silos cuerpos no solvieres en bano trabajas.

Esta traducción, que se encuentra en el ms. BNE 7443, fue editada por E. Cánovas y F. Piñero en su obra sobre Arnaldo de Vilanova (1976). (Puede leerse en el website de McLean).

Otra traducción, publicada por Luanco, tiene por título Las quatro palabras de los phs antigos obscuras i en figuras escondidas. Como se ve, los dos títulos son tan similares que necesariamente debía encontrarse en el original latino. En su estudio del ms. 7443, José Rodríguez (2007: http://www.revistaazogue.com/Azogue5-4.pdf ) escribe que es la traducción de un texto latino titulado De quatuor verbis que circuló aislado, pero que fue incluido en una Epistola ad dominum papam, (Inc. Venerande pater nunc aures...) de la que derivarían todos las variantes que estamos considerando.

El íncipit de esta Epistola es similar al de la versión impresa de la Semita (Reverende pater, pias aures inclina) obra recortada tanto por el principio como por el final, entre otras diferencias respecto al Lumen-flos. La traducción del ms 7443 sigue fielmente al Lumen-flos excepto en el parrafo final, que es una especie de recapitulación. La publicada por Luanco es más corta porque elimina partes intermedias, pero tiene un final muy similar.

• Versión atribuida a Rosinus.

7) Ad Sarratantam: Vt dicit Morienus: Nisi corpora solueritis, inuanum laboratis.

8) Sur l’operación de la pierres des philosophes (Bib. Arsenal, ms. 2872, ed. S. Matton, Chrys. 6): Comme dit Rousinus philozophe, que se le corps tu ne dissouls, en vain labores.

• Versión atribuida Flamel.

9) Trésor de philosophie ou original du désir désiré (1629): Dit aussi le Prophète: Si vous ne conuertissez la chose corporelle en incorporelle, vous trauaillez en vain.

Este texto es, como la primera parte del título indica, una traducción del Thesaurus philosophiae. La atribución a Flamel es extraña, pero Canseliet tenía sus reservas: Nous ne saurions fermement décider, comme le fit Albert Poisson, qu’il fût apochryphe.

Es posible que la duda de Canseliet naciera de que Fulcanelli, en Le mystère (p. 169, ed. Pauvert), cita esta obra con la autoría de Flamel (aunque propiamente hablando el pasaje que cita Fulcanelli es una cita de un poema latino de un tal Merculinus).

Fortunato no parece haber citado de ninguna de estas versiones, ya que le atribuye el dicho a Rasis. Encontramos esta otra atribución en Lacinio (Collectanea, cap. 15) o Isaac Holandés (Opera mineralia, 2, 24): Rasis ait: Nisis corpora solvas, operam ludis.

Bono (Margarita, “Quarta distinctio”, ed. Lacinius = cap. 7, ed. Toxites) atribuye a Rasis, en un Lumen luminum, la siguiente cita, que evoca al anteriormente citado Zimón en la Turba: Occulti lapidis natura eiusque dissolutio omnino agnoscenda. Ea enim, nisi ad unguem cognita fuerit, ab opere cessando moneo.




martes, 4 de noviembre de 2008

El arte cabalística (6)

Arnaldus a Villanoua, ait: Lapis generatus, ortusque de terra per eleuationem perficitur aquae proportione satiatus infra 12 horas ut minimum, inflatur et intumescit visibiliter circumquaque; postea in balneo positus et purificatus ab extraneo vapore [16] soliditatem suarum partium acquirit, extenuatusque a superflua humiditate fit idoneus ad coniunctionem, quia sic ex partibus eius purioribus exprimitur lac virgineum quod potest mox in ouo philosophico cum suo sole coniungi ad generationem.

Arnaldo de Vilanova dice: «La piedra generada y nacida de la tierra, se perfecciona por elevación, saciada por la proporción de agua, al cabo de doce horas, como mínimo, se infla e hincha visiblemente alrededor; luego, puesta en el baño y purificada de su vapor extraño, adquiere la solidez de sus partes y desprovista de la humedad superflua se hace idónea para la conjunción, pues así, de sus partes más puras se exprime la leche de virgen que puede luego unirse en el huevo filosófico» con su sol para la generación.


La cita es, el Testamentum arnaldiano casi completo, similar, pero algo modificado, al publicado por Dorn en las Annotationes que añadio a su traducción de Trevisano y Zachaire (1583; obra reproducida en Th. Chem 1 y en la Bibliotheca de Manget, vol segundo). La diferencia más importante de ambos textos es el cambio de “proportione” en lugar de “potione”.

Lapis generatus ortusque de terra per eleuationem perficitur, aquae potione satiatus. Infra duodecim horas, ut minimum inflatur, & intumescit circumquaque visibiliter. Postmodum in balneo positus, vel in aeroso hypocausto moderate calido et sicco, ac purificatus ab extraneo vapore, soliditatem suarum partium acquirit, extenuatusque superflua humiditate, fit idoneum ad commixtionem. Quo facto, ex purioribus eius partibus exprimitur lac virgineum. Quod mox inde positus in ouum philosophicum, proprio et continuo calore foueatur vt pro pullorum exclusione. Varietate suorum colorum nudatus, gaudet cum sub suo compare, colore tinctus instar niuis. Inde post absque periculo resistit ignis violentiae, tantisper, donec pauonis coloribus ornatus, de monumento deinceps egrediatur cum regali summaque potentia.

El “suo sole” que Fortunato une a la “leche” en la composición del huevo filosófico, es una interpretación del “suo compare” del original.

En 1657 Kriegsmann reprodujo esta misma versión (reeditada en la Biliotheca de Manget, tomo primero), pero en lugar de “conmixtionem” se lee “contritionem” que es, presumiblemente, la lectura original. Kriegsmann indica que procede “e versione Gallici in Latinum idioma Andreae Ortelii Chemici clariss”. Pese al lustre que le adjudica, de este Andreas Orthelius, sea o no el comentador del Novum lumen de Sendivogio, no parece que se conozca nada.

La Transf. metall. daba en 1561 una versión francesa, que podría ser el original de Ortelio, si él, o un copista, hubiera hecho las modificaciones de eliminar el “très-claire”, introducir “in balneo” y cambiar el color final “pourpre” por el de “pavonis”:


La pierre des philosophes sourdant de terre , est esleuée ou parfaicte au feu. Saoulée du breuuage d'eau très-claire , au moins en douze heures , de toutes parts s’enfle visiblement. Après mise en estuue d'air moyennant chaud et sec , et purifiée d'estrange vapeur , acquiert solidité en ses parties ; et extenuée d'humeur superflue , deuient idoine à se briser. Cela faict , de ses plus pures parties est espreint le laict virginal : lequel incontinent mis en l'œuf des philosophes , est si longuement eschauffée , par continuelle et propre chaleur , comme pour faire couver et esclorre poussins , que estant desnuée de la variété de ses couleurs , s'esjouist avec son pareil en blancheur de neige : et dès-lors sans danger resiste aux forces du feu croissant, jusques à ce qu'estant teincte en couleur de pourpre , elle sort du monument avec royale puissance.

Otra versión latina, en todo conforme a la francesa, aunque un tanto confusa en la parte de la “estufa”, apareció en la colección de obras de Arnau, Praxis medica (1586). Fue reproducida por Vallensis en De veritate et antiquitate (1593), obra reproducida a su vez en el Th. Chem. 1. (Hemos modificado algo la puntación):


Lapis philosophorum de terra scaturiens in igne perficitur seu exaltatur, limpidissimae aquae potu satiatus, ad minus horis duodecim vndique visibiliter tumens, deinde in stupha positus aeris sicci et mediocriter calidi, vapore depuratus extraneo soliditatem suarum partium adipiscitur et ab humore extenuatus superfluo, fit aptus contritioni. Quibus sic peractis ex purioribus eius partis, virgineum lac exprimitur, quod confestim in ouum philosophorum positum, tam diu pullifica, concoctione foueri non desinit, donec colorum varietate denudatum, cum compare suo in niueo colore laetificet. Et extunc, sine metu periculi, sustinet poenas ignis crescentis, donec colore tinctus purpureo, egrediatur ex monumento cum regia potestate.


Ferguson menciona una tercera versión latina fue publicada por J. Gerhard en Commentatio... in Apertorium R. Lullii (1641), quizás traducida por él mismo. Según S. Giralt (“Un alquimista medieval...”, Arxiu de Textos Catalans Antics, 23/24, 2005) comienza así: “Petra philosophorum surgens seu oriens de terra”.



Bernardus Penotus ait, (1) mercurius generatus a terra est menstruosus a philosopho autem generatus est filius virginis (2), eius terrena impuritas impedit ne recipiat impressionem naturae solis ; quare (3) sulphureitas eius una cum plumbeis ac terrenis partibus auferenda sunt; (4) si fuerit mundus et conuenienter praeparatus, tunc purissimus et perfec[17)tissimus in se recipiet purissimi auri et argenti impressionem, (5) tunc purgat solem ab omnibus metallis et omnia praeter solem innatant ei, tunc (6) exaltatus totus ascendit in aerem et in spiritum vertitur; tunc (7) non est alius quam spiritus mundi corporeus in ventre terrae primum factus, quod omnes proprietates rerum humanarum omnium animaliarum et vegetabilium nec non mineralium et, (8) ut uno verbo dicam, rerum omnium naturalium in se recipit, (9) sicut cera recipit in se omnium formarum impressionem; tunc (10) sicut luna est prima ianua in arte et (11) sicut luna a sole [18)illuminatur, ita mercurius perficitur ab auro et (12) tunc philosophorum dictum impletur ascendit de terra in caelum et sic recipit vim superiorum et inferiorum et sic naturam terrrestrem et inmundam exuit.

Bernard Penot dice: El mercurio generado de la tierra es menstruoso, mas el generado por el filósofo es hijo de una virgen. Su impureza terrrena impide que reciba la impresión de la naturaleza del sol, por ello la sulfureidad, junto con las partes plúmbeas y terrenas deben ser eliminadas. Si está limpio y convenientemente preparado, purísimo y perfectísimo, entonces recibirá en sí la impresión del oro y la plata purísimos, purga entonces al sol de todos los metales y todos excepto el sol le sobrenadan, entonces exaltado asciende completo en aire y se convierte en espíritu. No es, entonces, sino el espíritu del mundo hecho corpóreo primero en el vientre de la tierra, que recibe en sí todas las propiedades de todas las cosas humanas, animales, vegetales y minerales y, por decirlo en una palabra, de todas las cosas naturales, igual que la cera, recibe en sí la impresión de todas las formas; entonces es la primera puerta del arte y igual que la luna es iluminada por el sol, así el mercurio es perfeccionado por el oro y cumple entonces el dicho de los filósofos: «Asciende de la tierra al cielo y así recibe la fuerza de las cosas superiores e inferiores» y así se despoja de su naturaleza terrestre e inmunda.

Fortunato recoge aquí de manera libre y en un orden diferente, varios puntos de la obra de Penot, De mineralibus ac metallis philosophicis, primer capítulo, “De mercurio Philosophorum”. Este el texto de Penot con las referencias al orden seguido por Fortunato, marcadas anteriormente:

Mercurio aut argento viuo (3) omnis sulphureitas vel omnes sulphuris partes una cum plumbeis ac terreis partibus auferendae sunt (...)

Mercurius (5) purgat ab omnibus metallis solem omniaque illi praeter solem innatant.

(...)

Mercurius (7) nihil est aliud quam spiritus mundi corporeus in ventre terrae factus, qui ad se recipit facultates omnes tam animales quam vegetabiles et minerales. (9) Sicuti aliqua cera recipit in se omnium formarum impressionem sic Mercurius (8) omnium rerum naturalium recipit in se proprietates. (4) Si fuerit mundus ac praeparatus sicuti debet tunc maxime perfectissimus ac purissimus, purissimi auri et argenti in se recipit impressionem. (...) et (10) sicut Luna est prima ianua coeli: sic Mercurius Lunae comparatus prima ianua est ad artem. Sicuti quando terra Soli et Lunae interponitur, impedit Lunam quod non suscipiat influentiam luminis solis et sic tenebrosa manet: similiter (2) terrena impuritas Mercurio occulte inhaerens impedit quo minus suscipiat perfectionem naturae solis. Quod si haec terra fuerit amota tunc nihil impedit: quod (11) sicut Luna illuminatur a Sole; sic et Mercurius perficitur ab auro. Ut autem (1) Mercurius a natura generatus filius Naturae et fructus menstruae est. Ut autem generatus a philosopho filius hominis et fructus efficitur virginis oportet ut exaltetur a terra, purgetur ab omni terrestreitate sua, (6) tunc ascendit in aerem totus, quia vertitur in spiritum. (12) Sic adimpletur dictum Philosophi: Ascendit de terra in caelum et sic accipit vim superiorum et inferiorum et sic naturam terrestrem inmundam exuit (..)

Debido seguramente a un lapsus, en el punto (10) Fortunato se ha saltado toda la comparación luna-mercurio como “prima ianua”, de manera que aquí ha quedado como “prima ianua ad artem”, no el mercurio, sino la luna, lo que resulta ininteligible. Pero en alquimia lo ininteligible adquiere la categoría de misterio profundo y un alto porcentaje de misterios son de este tipo, es decir, errores de cita, copia o transmisión.

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