Proponiendo una explicación reduccionista, los filósofos-teóricos-universalistas buscarían en la alquimia una comprensión cosmológico-divina, mientras que los recetistas-particularistas se contentarían con aplicaciones prácticas concretas.
Pero no existen divisiones tajantes. El aspecto crematístico no es ajeno a esta división, como no lo era en la división entre artes liberales y manuales. El filósofo desdeña las riquezas (dicen), pero a veces la necesidad (“cuentan de un sabio que un día…”) lo fuerza a buscar en los pequeños particulares una vía de sustento. Aún sin verse en esa necesidad, el filósofo puede interesarse legítimamente por la naturaleza en áreas de actuación restringida. Especialmente en los médicos se entiende bien que, mientras encuentran o no la panacea, se interesen por medicinas particulares.
El llamado elixir transmutatorio es una sustancia con propiedades químicas difíciles de precisar. ¿Cómo realiza la transmutación? La contestación alquímica a esta pregunta sólo se puede hacer desde una teoría mineralógica alquímica. En los particulares, sin embargo, no suele haber transmutación entendida stricto sensu, sino que el oro es el resultado de una mezcla o aleación.
Los particulares, es decir, las recetas, se basan en varias características que definen los metales para los antiguos: color, densidad, maleabilidad y resistencia al fuego y los agentes químicos. Para fabricar oro se necesitarán sustancias que aporten la masa y que ajusten el color y la densidad. Dependiendo de a quién se le quiere endosar ese oro, se ha de buscar también la manera de que soporte las pruebas a las que el tomador puede someterlas. La resistencia a las mejores pruebas parece que depende de la cantidad de oro de la aleación, seguido de la plata.
En el Tripus aureus Maier tradujo del alemán al latín una obra de Basilio Valentín con el título genérico De magno lapide antiquorum sapientium, compuesta de tres partes llamadas Práctica, Doce llaves y Apéndice. En la Práctica menciona un particular en el que intervienen la plata, el cobre y el hierro. El color es suministrado por el cobre, al que describe así:
«Amori deditissima Venus abundantiori colore vestita et praeoccupata est, eiusque corpus fere totum mera tinctura est, non absimilis colori qui in optimo metallo visitur, ac propter abundantiam coloris in rubedinem se extendit. Quia vero corpus eius leprosum sit, tinctura illa firma permanens subiectum in imperfecto corpore habere nequit ac cogitur una cum corpore interire. Quando enim corpus morte extinguitur nec anima manere potest, sed recedere et avolare compellitur, siquidem habitatio destructa et igne absumpta sit, unde locum non inventa nec ibi morari possit. In corpore autem fixo lubens habitat cum perseverantia.»
Esta es la traducción francesa de la edición de 1624, dada por Fulcanelli en Las moradas, capítulo “Alquimia y espagiria”:
«La lascive Vénus est bien colorée, et tout son corps n’est presque que teinture et couleur semblable à celle qu’a le Soleil, laquelle, à cause de son abondance, tire grandement sur le rouge. Mais d’autant que son corps est lépreux et malade, la teinture fixe n’y peut pas faire sa demeure, et le corps s’envolant, necessairement la teinture doit suyvre, car iceluy perissant, l’âme ne peut pas demeurer, son domicile estant consumé par le feu, n’apparoissant et ne luy estant laissé aucun siège et refuge, laquelle au contraire accompagnée demeure tout avec un corps fixe.»
En el mismo capítulo Fulcanelli comenta una práctica transmutatoria contada por Vicente de Paul.
«Je feus vendu [...] à un vieillard, médecin spagirique, souverain tiran* de quintessences, homme fort humain et traictable, lequel, à ce qu’il me disoyt, avoyt travaillé cinquante ans à la recherche de la pierre philosophale, et en vaint quant à la pierre, mais fort seurement à autres sortes de transmutation des metaux. En foy de quoi, je lui ai veu souvent fondre autant d’or que d’argent ensemble, les mettre en petites lamines, et puis mettre un lit de quelque poudre, puis un autre de lamines, et puis un autre de poudre dans un creuset ou vase à fondre des orfevres, le tenir au feu vingt-quatre heures, puis l’ouvrir et trouver l’argent estre devenu or.»* “Tiran” parece un error; no hay que leer tyran, sino tireur.
Según Fulcanelli, la tintura necesaria para compensar la pérdida de color no viene dada por el polvo, sino que es preciso exaltar previamente el oro, operación consistente en aumentar el color normal del oro con el azufre de un metal imperfecto, generalmente el cobre. La función del polvo sería la de realizar la transmisión de la tintura entre el oro exaltado y la plata.
Fulcanelli tiene una idea simple del proceso: si se mezclan oro y cobre, al separarlos el oro siempre retiene algo del azufre del cobre. Su método para realizar la exaltación, que califica de laborioso y costoso, consiste en fundir oro con tres partes de cobre y luego separarlos usando ácido nítrico, reiterando varias veces.
Aquí pongo otro método de exaltación, a primera vista no tan simple, publicado por Will. Thraster, The Marrow of Chymical Physick (1679)
«Purging and exalting Gold by Cementation. Take of Gold, of Copper, of each one ounce, melt them together and cast them in a Ingote, beat them in thin Lamens, put them in strong distilled Vineger, for 24 hours, then take Tyles powdered, Salt purified, and decrepitated, Vitriol rubified and dissolved in distilled Vineger, which coagulate and calcine it again. Of Verdigreece dissolved in Vineger and coagulated, and Salarmoniak purified and dissolved in distilled Vineger, as much as there is of the other Powders, make these Powders moist with the Armoniack Vineger, and make a lay of this Paste in the pot, then a lay of your Gold and Copper, and again a lay of Paste, until the pot be full, let the uppermost be the Powder; Lute on a Lead with a hole in the middle, set it in a Potters Furnace for 24 hours, and then take it out, separate the matter from the plates, and do this seven times with new Powder, melting the Gold with new Copper, and your Gold will be so much augmented in Colour or Tincture, that if it were melted down with its weight of Silver, yet it would be at the height of Gold in colour, and like fine Gold.
If Gold be heated red hot, and quenched several times in the water where new melted Lead has before been often quenched, it will be augmented in its weight.»
No es preciso, claro, que Fulcanelli tenga razón en que el espagirista dueño de Depaul exaltara el oro aparte, en una operación previa. Sería extraño que Depaul no hubiera hablado de esa operación, él que se cuidaba de los hornos. El Traité de chymie philosophique et hermetique (1725) tiene un particular en el que intervienen el oro, la plata y, en lugar de polvo, un aceite, compuesto de los azufres de Venus y Marte, que aporta el color. Tras explicar cómo se fabrica el aceite, escribe (p. 187):
«Avec cette huile on gradue la lune, et on obtient une bonne partie de la couronne de l’oeuvre. Davantage, si vous fondez une bonne part d’or, et une part d’argent ensemble, les faites animer puis putrefier dans cette huile, pendant huit jours et huit nuits, ils se convertiront en pur soleil.»
El dueño de Depaul no era el único en hacer oro con cobre. Ya viene de antiguo, incluso de antes que existieran alquimistas. Alfonso X se vio en la necesidad de legislar sobre el tema, y no fue el único. La pena era la hoguera.
«Otrosí decimos que aquellos que cercenaren los dineros que el Rey manda correr por su tierra, que deben aber pena porende, qual el Rey entienda que la merecen. Esso mismo deve ser guardado de los que tinxeren moneda que tenga mucho cobre porque pareciesse buena, o que fiziessen alquimia, engañando los omes en fazerles creer lo que non puede ser segun natura.» (Part 7, 7, 9).
Lo que non puede ser segun natura...
Constantino de Pisa*, un autor de los más antiguos de Europa, mediados del siglo XIII, nos explica que la alquimia es llamada arte transformatoria y que la tranformación es de cuatro clases; las que tiene que ver con la alquimia son la transformatio a natura y la transformatio sophistica.
* Editado por Barbara Obrist, E. J. Brill, 1990.
La primera sólo es posible mediante el mercurio, que es la materia prima de los metales: «Et numquam potest fieri aliqua tranformatio in alchimia nisi mediante mercurio, quia ipse est omnium materia.»
De la transformatio sophistica habla Aristóteles cuando dice que los alquimistas «faciunt res extraneas, ut in eis errent homines. […] Unde sunt quidam qui faciunt apparientiam, sed non existentiam, et illud totum est sophisticum, colorando cuprum in more argenti et auri, et tamen non est argentum nec aurum, quia reuertitur in primum mediante igne.»
Constantino da una receta de aumentación del oro que, si seguimos su criterio de la reducción a mercurio, calificaríamos de sofística. En cualquier caso es muy parecida al proceso de exaltación del oro explicado por Fulcanelli, pero para la separación del oro y el cobre usa el azufre. La proporción usada, de una parte de oro por cuatro de plata, lo hace desde luego mucho más rentable.
«Recipe auri purissimi et cupri ana. Ponantur in furno flanti, et fluant. Post subponatur sulfur tamdiu donec separetur cuprum. Reserva ita quod **** et iterum nouum cuprum funde cum eodem auro in aequali proportione, et iterum separa cuprum cum sulphure, sicud prius, et huius coniunctio et separatio fiat xii uicibus, et habebis colorem auri qui uicinus est bruneto. Huius bruneti ponitur i pars super iiii lune et erit optimum. »
**** Corrupto
Este bruneto da problemas de identificación. B. Obrist supone que podría ser el brunus, una arcilla coloreada con óxido férrico rojo. Pero parece más lógico pensar en el bronce.
Sobre la falsificación de oro con cobre convertido en latón, habla en esa época, Alberto Magno en el De mineralibus:
«Hi autem qui in cupro multum operantur in noſtris partibus Pariſius uidelicet etColoniae et in alijs locis in quibus fui et uidi experiri conuertunt cuprum in aurichalcum per puluerem lapidis quæ calaminaris uocatur et cum euaporat lapis adhuc remanet ſplendor obſcurus declinans aliquantulum ad auri ſpeciem. Vt autem albius efficiatur et ita citrinitati auri magis ſit ſimile inmiſcent aliquantulum de ſtanno, propter quod etiam aurichalcum multum de ductibilitati cupri amittit. Et illi qui cecipere uolunt et ſplendorem ſimilem auro inducere ligant lapidem, ita quod diutius remanet in ære in igne non euaporans cito ab ære. [...] Qui autem adhuc amplius aſſimilare auro intendit [...] loco ſtanni ponit argentum et inmiſcet aurichalco. Et hoc efficitur ita rutilans et citrinum quod multi credunt ipſum eſſe aurrum cum in ueritate adhuc ſit in ſpecie æris.»
Anterior o quizás contemporáneo con la entrada de la alquimia en Europa, a mediados del siglo XII, pero ajena a ella, es la Schedula diversarum artium de Teófilo Presbítero. Esta es una de sus recetas:
«De auro hyſpanico. Eſt etiam aurum, quod dicitur hyſpanicum, quod conficitur ex rubeo cupro et puluere baſiliſci et ſanguine humano atque aceto. Gentiles enim, quorum peritia in hac arte probabilis eſt, creant ſibi baſiliſci …
[Viene aquí la explicación de cómo criar basiliscos a partir de huevos de gallos incubados por sapos. Los basiliscos se engordan durante seis meses.] Poſt hæc diſco operiunt et copioſum ignem apponunt, donec beſtiæ interius omninus comburantur. Quo facto cum refrigeratam fuerint, eiciunt et diligenter terunt, addentes ei tertiam partem ſanguinis hominis rufi, qui ſanguis exſiccatus tritus erit. Hæc duo compoſita temperantur aceto acri in vaſe mundo; deinde accipiunt tenuiſſimas tabulas rubei cupri puriſſimi, et ſuper eas liniunt hanc confectionem ex utraque parte atque mittunt in ignem. Cumque canduerint extrahunt et in eadem confectione extingunt et lauant, ſicque tamdiu faciunt donec ipſa confectio cuprum transmordeat, et inde pondus et colorem auri ſuſcipiat. Hoc aurum omnibus operibus aptum eſt.»El arte de hacer pasar el latón por oro se extendió tanto que la palabra alquimia llegó a designar oro falso. El DRAE dice que en una de sus acepciones, ya desusada, es sinónimo de latón.
Aquí tenemos tres ejemplos de este uso:
Fray Gerundio de Campazas: ¿Declaraste que era oro lo que era alquimia, que era plata lo que era estaño, que era piedra preciosa un pedazo de vidrio baladí? Pues págalo, bribón, y sujétate a la pena que merece tu malicia o tu ignorancia.
D. Quijote, 2, 6 : Ni todos los que se llaman caballeros lo son de todo en todo: que unos son de oro, otros de alquimia, y todos parecen caballeros, pero no todos pueden estar al toque de la piedra de la verdad.
La pícara Justina (que no necesita la piedra de toque ni el contraste): Para ver si una cosa es oro o plata el mejor contraste es morderla, y para ver si es alquimia o latón, ver si mancha en raso blanco.

4 comentarios:
Una pregunta: Veo que citas el Traité de chymie philosophique et hermetique (1725). He encontrado una transcripcion de dicho texto aqui:
http://livres-mystiques.com/Temoignage/Alchimie/auteurs/auteurs.html
Pero no encuentro el pasaje que citaste. ¿Se trata del mismo texto que citas, o quizas dicha transcripcion esta incompleta?
Ahora un breve comentario sobre la cimentacion que citas del texto de Thraster: encontraras un procedimiento muy parecido en la edicion inglesa del Tyrocinium Chymicum de Jean Beguin (pag. 105). Beguin, sin embargo, no dice nada sobre fundir plata con el oro supuestamente cargado de "tintura" o "azufre incombustible" del cobre, aunque se sobrentiende que a muchos de sus lectores probablemente se les habra ocurrido probar tal cosa: "a ver que pasa si..."
Hola,
la obra es la misma, pero el original tiene cerca de trescientas páginas. La digitalización abarca las pp. 79-113.
Gracias por la referencia a Beguin. De momento no tengo acceso a la traducción inglesa y consultando los índices no consigo localizar la receta.
La version inglesa del Tyrocinium de Beguin se encontraba disponible a traves del catalogo del CBUA:
http://catcbua.cbua.es/search~S0*spi?/Ytyrocinium+chymicum&SORT=DZ/Ytyrocinium+chymicum&SORT=DZ&extended=0&SUBKEY=tyrocinium%20chymicum/1%2C3%2C3%2CB/frameset&FF=Ytyrocinium+chymicum&SORT=DZ&1%2C1%2C
Fue de ahi de donde la baje, pero no se si todavia estara disponible (a mi ya no me aparece el scan del libro en formato PDF cuando le pico a "Acceso a través del CBUA", a lo mejor a ti si).
Gracias por la aclaracion sobre el Traite de Chymie. Ya me parecia que dicha transcripcion estaba incompleta. En un libro en ingles sobre ocultismo, titulado "An encyclopædia of occultism", en el capitulo sobre la Piedra Filosofal, he encontrado el siguiente pasaje, que el autor dice viene del Traite de Chymie (no lo cito completo porque es muy largo):
"Modern philosophers have extracted from the interior of mercury a fiery spirit, mineral, vegetable and mutliplicative, in a humid concavity in which is found the primitive mercury or the universal quintessence. In the
midst of this spirit resides the spiritual fluid... This is the mercury of the philosophers, which is not solid like a metal, nor soft like quicksilver, but between the two. They have retained for a long time this secret, which is the commencement, the middle, and the end of their work. It is necessary then to proceed first to purge the mercury with salt and with ordinary salad vinegar, to sublime it with vitriol and saltpetre, to dissolve it in aqua-fortis, to sublime it again, to calcine it and fix it, to put away part of it in salad oil, to distill this liquor for the purpose of separating the spiritual water, air, and fire, to fix the mercurial body in the spiritual water or to distill the spirit of liquid mercury found in it, to putrefy all, and then to raise and exalt the spirit with non-odorous white sulphur —that is to say, sal-ammoniac— to dissolve this sal-ammoniac in the spirit of liquid mercury which when distilled becomes the liquor known as the Vinegar of the Sages, to make it pass from gold to antimony three times and afterwards to reduce it by heat, lastly to steep this warm gold in very harsh vinegar and allow it to putrefy."
¿Me podrias confirmar si tal pasaje se encuentra, en efecto, en el Traite de Chymie, y en cuales paginas? Es muy interesante lo que se dice alli si has leido la carta del adepto Theodorus Mundanus al doctor Edmund Dickinson.
Hola,
pido diculpas por el retraso en contestar.
Por más atento que busqué no conseguí encontrar ese pasaje en el Traité de chymie.
No conseguí tampoco localizar la fuente real. En la bibliografía que da el autor de An enccyclopedy (en la entrada Alchemy)tampoco esta referenciado el Tratado, asi que la fuente es, pienso, indirecta, y el origen de la cita o ya era erróneo, o el autor lo malinterpretó.
Algunos conceptos, como el de la extracción de un espíritu del mercurio se encuentran en el Traité, pero otros, como que calificar a ese espíitu de "ígneo" son, o me lo parece, ajenos.
Interesante "enigma".
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