domingo, 23 de diciembre de 2007

A pagan Christmas carol

Canciones de Notre-Dame de Paris para estas fiestas. Originales en francés con subtítulos en español (dura tarea la de poner subtítulos).

Los ficheros tienen entre 11-14 MB. En formato wmv.

Para Navidad : Ave Maria pagana.

Ave Maria païenne
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Para Año Nuevo: Bella.

Belle
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Para Reyes: La fiesta de los locos.

La fête des fous
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domingo, 9 de diciembre de 2007

El misterio de la tercera estatua - y 4



El misterio de la primera estatua

Donde se nos desvela que la tercera estatua no era la de Givry, sino la de Fulcanelli

En 1843, el año de la publicación del Cours de Cambriel, Lassus y Viollet-Leduc presentaron su Projet de restauration de Notre-Dame de Paris, refiriéndose a las estatuas del siglo XII del portal Sainte-Anne, escriben:

Malheureusement, des statues si curieuses, qui ornaient cette porte, il ne reste plus que celle de Saint-Marcel, restaurée maladroitement en 1818.

En 1856, en la Description de Notre-Dame, cathedrale de Paris, Viollet-le-Duc da más detalles del parteluz:

La figure longue et mince adossé au pilier-trumeau est celle de saint Marcel, neuvième évêque de Paris, mort le 1er novembre 436. Elle appartient au style des sculptures du XIIe siècle. Le costume du saint évêque est complet : aube, tunicelle brodée de palmettes, étole frangée, chausuble ronde relevée sur le bras, amict abaissé autour du col. La main gauche tient un long bâton de crosse, dont la volute a été cassée ; la droite fait un geste de bénediction. Brisée pendant la révolution, cette statue a été rapiécée en 1818 ; elle manque de style. Le pied droit du saint foule la tête d’un monstre, à deux pattes armées de griffes et queue de serpent. Ce dragon est sorti du linceul qui enveloppe le corps d’une femme couché dans son tombeau. Un arceau appuyé de deux colonnetes recouvre ce sépulchre taillé dans la pierre et, suivant l’usage ancienne, plus étroit au pieds qu’à tête.

El relieve está esculpido sobre el pilar, es decir, no está adosado, sino que forma cuerpo con él. En 1818 fue restaurado o más bien remendado, inhábil y carente de estilo. No es sólo la opinión de Viollet-le-Duc, en 1836 Didron l’aîné escribía que, por su calidad del santo de protector de los pobres, la estatua de san Marcelo escapó a la destrucción de la Revolución, pero «a été deshonoré par un restaurateur moderne»*
* Revue de Paris, 28 (1836)

El nombre del restaurador lo dio en 1820 la Biographie générale antique et moderne, tomo 26, voz “Saint-Marcel”: Cette même historie [la del dragón] se trouve représentée sur le bas-relief de la statue du saint, qui décore le trumeau de la partie droite sur la façade principal de l’église de Notre-Dame , tel qu’elle a été réparée par Romagnesi*.

* Los datos referentes a Romagnesi son bastante difusos. Existieron dos, aîné y fils, ambos adornistas y escultores, que trabajaban especialmente con un cartón-piedra inventado por el primero. Las fechas problables de nacimiento y muerte del aîné son 1776-1852. En 1836 publicó una obra sobre ornamentación. La restauración de san Marcelo debio hacerla él. Su nombre era probablemente Joseph-Antoine y el del hijo Louis-Alexandre, pero se encuentran confundidos. En 1812 expuso un bajorrelieve en escayola imitanado mármol de Minerva protegiendo al rey de Roma, pero al finalizarla en mármol la convirtió en Minerva protegiendo a Francia, su obra más conocida, que se encuentra en el Musée des Augustins de Toulouse. Romagnesi hijo empieza a individulizarse a partir de 1846, así que esta podría ser la fecha real de la muerte del padre.

En 1921 Gilbert, Description historique de la Basilique Metropolitaine de Paris, pág. 78, da también la fecha en que fue rota la estatua: «La statue de saint Marcel, mutilée en 1793, a été restaurée en 1818, par M. Romagnesi, statuaire».


Teóricamente la orden de destrucción de estatuas de 1793 iba dirigida sólo a los pretendidos reyes. Quizás el mal estado del relieve se debió al vandalismo posterior, impune debido al abandono del edificio.


Desde 1817 hasta 1840 se hicieron algunas reparaciones puntuales; la más importante fue la de 1818, en la que también se limpió el portal norte. En 1843 se aprobó la restauración general que se encomendó en 1844 a Viollet-le-Duc y Lassus. Los trabajos empezaron en 1845 y se concluyeron en 1863. Desde 1850 a 1853 quedaron casi parados por falta de presupuesto.*

* Daniel D. Reiff, The Journal of the Society of Architectural Historians, Vol. 30, No. 1 (Mar., 1971), pp. 17-30. La fuente es un Journal des Travaux de Viollet-le-Duc y Lassus que abarca 1844-1864 y que se guarda en la catedral, pendiente aún de publicación.

Los datos que tenemos hasta el momento son: (1) La época de la mutilación, el año, el autor y una fotografía de la restauración; (2) fotografías del pilar sustituido, aún muy completo cuando estaba en la torre norte de Notre-Dame y, actualmente, ese mismo pilar en el museo de las Termas de Cluny, pero sin cabeza, brazo derecho, báculo ni dragón.

Es inevitable, pues, que entre la restauración de Romagnesi y la sustitución haya habido una segunda restauración dirigida por Viollet-le-Duc y que esas partes restauradas hayan sido eliminadas finalmente, al volver el pilar por segunda vez al museo de las Termas.

El parteluz moderno no gustó a todos. En 1859, un tal Léon Mougenot, escribió un artículo sobre la
barbarie destructiva y el escaso presupuesto para la restauración y conservación. Decía en nota:

A l’exception de certains monuments privilegiés; ainsi Notre-Dame de Paris, dont l’habile restauration entachée de prodigalité. V. entre autres le nouveau saint Marcel phthisique de la porte Sainte Anne, tandis que l’ancienne statue, toujours solide, qui venait d’être scrupuleusement copiée, se morfond présentemente dans le square ridicule de l’hôtel de Cluny.*

* Journal de la Société d’Archéologie et du Comité du Musée Lorrain (1859), pág. 287. Imaginamos que en lo de copiada hay un error y quiere decir restaurada no hacía mucho, quedando en buenas condiciones de solidez.

Así, tenemos una fecha ante quem, pero reciente, de la segunda restauración y del cambio.

Sólo nos quedaba especular un poco. Parece ser que entre Lassus y Viollet-le-Duc había diferencias de criterio. El primero era partidario de reparar los desperfectos de las estatuas, el segundo de sustituirlas, cuando las modificaciones modernas destacaran más que la parte antigua. Se podría suponer que primero se siguió el criterio de Lassus, pero que el resultado no gustaría a Viollet-le-Duc, e hizo la sustitución al morir aquel en 1857.


Pero la realidad es un poco diferente y sorprendente en cierta manera. Nos la cuenta un cuidador del museo de las Termas de Cluny, A. Erlande-Brandenburg, en un artículo providencial para nuestro tema, “Le saint Marcel du portail Sainte-Anne de Notre-Dame de Paris: sa «dérestauration», publicado en la Revue du Louvre et des Musées de France, 25, 3 (1985)*. No hubo segunda restauración propiamente dicha. Lassus y Viollet-le-Duc encomendaron la realización de la estatuaria a un equipo de escultores dirigidos por Geoffroy-Dechaume. Los arquitectos daban al escultor un dibujo de la escultura y éste hacía un modelo pequeño en escayola. Si era aprobado se hacía la escultura en escayola a tamaño natural y la colocaban en el sitio. Allí se hacían los últimos cambios si era necesario y con esas instrucciones Geoffroy-Dechaume esculpía la estatua en piedra. Este procedimiento era inviable con el parteluz, debido a su función de soporte del tímpano, así que el modelo natural se hizo eliminado las partes de la restauración de Romagnesi sustituyéndolas por nuevas de escayola, de un acabado cuidadoso en los detalles.

Cuando se cambió el parteluz en 1857, Viollet-le-Duc envió el pilar del siglo XII restaurado al museo abierto recientemente en el hôtel de Cluny, lujoso alojamiento construidoen el siglo XV, sobre unas antiguas termas romanas y palacio merovingio, por los cluniacienses para sus abades y reyes de paso. San Marcelo fue primero al jardín del hôtel; luego, a finales de siglo, pasó a cubierto, al frigidarium de las termas excavadas, donde la vio Fulcanelli y la hizo fotografiar Grillot de Givry.

Por remodelación del museo, hacia 1950 san Marcelo volvió a una sala de la catedral, en la torre norte.


En la fotografía del pilar horizontal puede observarse que parece roto por la mitad. Se rompió, en efecto, en el traslado.

Hacia 1980 se decidió restituir, en el ahora Musée National du Moyen Age, el antiguo portal de Sainte-Anne con las estatuas del siglo XII que se habían desenterrado recientemente. En 1982 san Marcelo volvió a las Termas, pero aún siendo de la misma época, su aspecto era muy diferente, en parte por la suciedad acumulada, en parte por las restauraciones. En 1984 se lo limpió y se lo “derestauró”, eliminando algunas partes que quedaban en piedra de Romagnesi y las de escayola de Geoffroy-Dechaume.

























En definitiva, tenemos documentos de la restauración de Romagnesi y de la de Viollet-le-Duc. Lo que nos falta, lo que no conocemos, es el original. ¿Tenía barba? ¿En qué posición tenía el brazo drecho y que gesto hacía con la mano? ¿Era alada la serpiente? No lo sabremos si no aparece ningún documento que describa averiguarlo.

En este recorrido nos hubiera gustado consultar algunas obras y artículos que reproducen imágenes. Una de ellas es la de Montfaucon, Monumens de la Monarchie françoise del siglo XVIII (y, puestos a pedir, también la colección de Gaignières, de un siglo anterior). En ellas se reproducen estatuas del portal de Sainte-Anne porque Montfaucon tenía la teoría de que representaban a reyes merovingios. ¿Está Saint-Marcel y su dragón entre esas reproducciones?

El dragón, que como hemos visto era una de las partes objeto de las dos restauraciones, recibió un elogio especial de Fulcanelli:

L’artiste créateur du monstre emblématique a produit un véritable chef-d’oeuvre, et, quoique mutilé, — le pennage gauche est brisé, — il n’en demeure pas moins un morceau de statuaire remarquable.

La interpretación alquímica que Fulcanelli hace del dragón convierte en alquimista a Viollet-le-Duc, si impuso el diseño, o a Geoffroy-Dechamp, si tuvo libertad en los aspectos de detalle.

Al menos Viollet-le-Duc no simpatizaba mucho con los hermetistas. A continuación de la interpretación moral del estilóbato del portal central, como si en su tiempo ya se hicieran interpretaciones alquímicas de esos bajorrelieves, (aunque, como vamos a ver, los ejemplos que da no se refieren ellos), en la Description de Notre-Dame escribe :

Cette interprétation s’éloigne un peu des explications bizarres qui on été produites depuis le XVI siècle par les Hermétistes, Gobineau de Montluisant à leur tête. Job serait la pierre philosophale, qui passse par les épreuves les plus diverses avant d’acquérir sa vertu finale ; Abraham l’artisan, le practicien; Isaac la matière dans le creuset ; l’ange le feu necessaire pour la transformation. Un corbeau de pierre aurait l’oeil fixé sur le lieu où les alchimistes ont enterré trois rayons de soleil, qui deviendront or au but de trois mille ans revolus, et diamans après trois fois mille.

En cualquier caso queda el disgusto de Fulcanelli por la alteración del zócalo:

Cette seconde édition, revue, corrigée et augmentée, est, certes, plus riche que la première, mais le symbole en est tronqué, la science mutilée, la clef perdue, l’ésotérisme éteint. […]Hélas ! en touchant à l’enveloppe on a laissé s’exhaler l’âme


APÉNDICE

Además de la fotografía de 1853 de los hermanos Bisson, hay un testimonio muy anterior de la restauración de Romagnesi, que parece haber permanecido olvidada. Se trata de una litografía en una obra publicada en 1823: Cathédrales françaises. Dessinées, lithographiées et publiées para Chapuy. 1re Livraison. Paris (Paris, 1823).

La copia digital suministrada por Gallica es preciosa (como la Margarita novella de Pietro Bono) aunque su calidad no permite apreciar detalles.



























sábado, 1 de diciembre de 2007

El misterio de la tercera estatua -3


Donde el diablo ayuda indirectamente a Grillot y la tercera estatua se le aparece al autor en momento de tremendo delirio

Retomemos las tres preguntas finales de la entrega anterior: El misterio de la tercera estatua -2. El áspero debate.

1. ¿Representa la fotografía dada por Grillot al san Marcelo de Notre-Dame, o es de otro san Marcelo o de otro santo? La verificación de la procedencia es, como decía Huysman, sencilla.

Viollet-le-Duc, en el Dictionnaire raisonné de l’Architecture, V (1859), en la voz “Diable”, escribe:

Dès la fin du XIIIe siècle, le diable, dans la sculpture et la peinture, perd beaucoup de son caractère féroce; il est relégué au dernier rang, il est bafoué et porte souvent la physionomie de ce rôle; dans beaucoup de légendes refaites à cette époque, il est la dupe de fraudes pieuses, comme dans la célèbre légende du moine Théophile et celle du serrurier Biscornet, qui fit, dit-on, les pentures des portes de la cathédrale de Paris. Ce serrurier, qui vivait au XIVe siècle, fut chargé de ferrer les trois portes principales de Notre-Dame. Voulant faire un chef-d'œuvre, et fort empêché de savoir comment s'y prendre, il se donne au diable, qui lui apparaît et lui propose de forger les pentures, à une condition, bien entendu, c'est que lui Biscornet, par un marché en règle, écrit, livrera son âme aux esprits des ténèbres. Le marché est signé, le diable se met à l'œuvre et fournit les pentures. Biscornet, aidé de son infernal forgeron, pose les ferrures des deux portes latérales; mais quand il s'agit de ferrer la porte centrale, la chose devient impossible, par la raison que la porte centrale sert de passage au Saint-Sacrement. Le diable n'avait pas songé à cette difficulté; mais le marché ne pouvant être entièrement rempli par l'une des parties, Biscornet redevient possesseur de son âme, et le diable en est pour ses ferrures des deux portes.*
* http://fr.wikisource.org/wiki/Dictionnaire_raisonn%C3%A9_de_l'architecture_fran%C3%A7aise_du_XIe_au_XVIe_si%C3%A8cle

La Edad Media presenta, en efecto, demonios mucho más inocentes que sus víctimas (que en último extremo siempre pueden recurrir a la Virgen o algún santo), a las que ayudan en algún trabajo difícil a cambio de su alma que nunca conseguirán. Grillot de Givry dedica parte de capítulo 11 del Musée a este tema y pone el ejemplo de Biscornet. Para ilustrarlo ofrece una fotografía en la que se ve el batiente izquierdo (para el observador) de la puerta de Sainte-Anne con los herrajes; también aparece… el parteluz con el san Marcelo que ya hemos visto.


¿Es el mismo portal de Notre-Dame? El montante y el dintel que se ven son idénticos. Grillot dice que Viollet-le-Duc cambió los herrajes antiguos por una copia más o menos fiel. Sea o no cierto, el dibujo de los herrajes de la puerta actual es el mismo.


No parece que haya duda de que es la puerta de Sainte-Anne de Notre-Dame de París. La posibilidad de que pudiera tratarse de un trucaje fotográfico exigiría recurrir a una inverosímil conspiración tramada entre Grillot y Marcelle Clavel. En realidad la fotografía, que es los hermanos Bisson, apareció publicada en 1856 (de ahí que Grillot diga que es anterior a esa fecha) en la obra de Lassus, Viollet-le-Duc y Celtibère, Monographie de Notre-Dame de Paris.*

* No hemos podido consultar la obra, así que es un dato que tenemos de fuentes secundarias e indirectas.

Aquí la tenemos en un site, junto a otras fotografías de Bisson frères. Aquí también le dan la fecha de 1856, pero la fecha más probable es la de 1853.


Au reste, on conviendra sans doute, qu’il importait beaucoup […] que fut nettement établi le bien-fondé du reproche de Fulcanelli, à l’endroit de Cambriel, et que, conséquemment, fut dissipée, de façon radicale la navrante équivoque crée par Grillot de Givry.*

* Canseliet, 3er Prólogo a Le Mystère.

Las otras dos preguntas planteadas por por Canseliet eran:

2. Qué hizo Viollet-le-Duc con esa otra estatua, de un respetable interés arqueológico también si fue cambiada en el siglo XVI.

3. Cómo se pudo guardar la desde el siglo XVI o XVII la estatua antigua que Fulcanelli vio en el museo de las Termas.

Si existiesen dos estatuas antiguas todo cuadraría. Investiguemos la hipótesis. Cualquier lector atento de Le mystère sabe, por nota de Canseliet, que la estatua que Fulcanelli situaba en el museo de las Termas fue trasladada a Notre-Dame alrededor de 1960.

… depuis quelque six ans, le pilier symbolique, faisant l’objet d’une vénération tant justifiée, est revenu à Notre-Dame, non loin de la place qui fut sienne durant plus de cinq cent années. En effet, on le trouvera, dans une pièce, au plafond haut et en croisée d’ogives surbaissées, de la tour nord.

Hagamos un recorrido iconológico.

La visita virtual está muy bien organizada y merece la pena. Podemos elegir por donde empezar, menos por la miniatura 9, que nos lleva al portal del Juicio. Aconsejo la cuarta. Así podremos comparar el vano de la puerta de entrada con el de la fotografía de Grillot y observar que coinciden en todo. También se observa que, siguiendo la arquivolta, la imagen que está justo encima de san Pedro … ha perdido la cabeza.

Cuando demos por finalizada la visita de este portal, vayamos a la parte de debajo de la imagen, donde pone En relation avec pulsaremos en Saint Marcel. Aquí tenemos varios lugares relacionados para visitar. Vamos a la Porte rouge.


Toda la arquivolta está dedicada a la vida de nuestro obispo. A la derecha podemos reconocerlo llevando al dragón fuera de la ciudad ayudado de la estola y del báculo, que ha perdido también la frágil voluta.

Sigamos con el recorrido. Abandonamos la Porte rouge siguiendo el mismo camino: En relation avec Saint Marcel. Podemos ir al Louvre, a la capilla Saint-Marcel o al llamado ahora Musée du Moyen Age – Thermes de Cluny.

Si Fulcanelli estuvo aquí, también nosotros.


La foto miniatura de la izquierda parece el pilar de san Marcelo. Entremos. Lo es, podemos reconocerlo a pesar de que está en condiciones desastrosas: le falta la cabeza, el brazo, el báculo y el dragón. Pero, ¿no estaba en una sala de Notre-Dame, en la torre norte?

¡Es la tercera estatua!

Qué pena que haya perdido la cabeza barbuda y el brazo que, según Cambriel, hacía el ademán de pedir silencio. Pero hagamos algunas comprobaciones, confrontándola con la fotografía de Grillot . El corte de la zona del brazo derecho sigue el mismo ángulo que el brazo adentrado, la mano bajo la barbilla. La ranura del báculo parece más inclinada, ¿o es un efecto de perspectiva de la fotografía?

Algo no acaba de encajar. Si el pilar del siglo XII está en la torre norte de Notre-Dame, ¿cómo es que no hemos ido allí en este excelente recorrido arqueológico guiado? Además, en la información que se nos da en las Termas, bajo la foto, dice: Date : approx. entre 1140 et 1145. No puede haber dos pilares de esa antigüedad y no es muy probable que los arqueólogos del museo se hayan equivocado en la datación con una estuatua del siglo XVI o XVII. Debemos comprobar si este pilar y el de El Mystère son o no el mismo. Son extraordinariamente parecidos, todos los detalles coinciden. ¿Pueden realizarse copias tan perfectas? Quizás sí. Busquemos entonces, no las semejanzas del relieve sino … desperfectos. No es tarea muy fácil. La foto de El Mystère, a diferencia de la del Musée, es de una nitidez perfecta, pero necesitamos fotos encuadradas igual y con la resolución adecuada para observar pequeños detalles. Yendo a París sería más fácil, pero no hay opción. De momento, con la única fotografía frontal de Insecula, que no encuadra la base, no resolvemos nada. Pero encontraremos otra que nos puede servir. No hay muchas áreas comunes, así que comparemos milímetro a milímetro las dos imágenes siguientes:

Son el mismo pilar. Si hacemos una comprobación similar con la foto de Grillot, concluimos que también es el mismo pilar.

Tenemos, por tanto, un único pilar y fotografías con dos cabezas, dos brazos y dos dragones diferentes. Justo lo que le falta en el pilar antiguo conservado actualmente en el museo.

La conclusión lógica es que el pilar perdió en algún momento esas partes y les fueron sustituidas. Pero entonces el original antiguo sería el obispo barbudo y la restauración reciente sería el descrito por Fulcanelli.

Pero la copia de Viollet-le-Duc sigue el modelo Fulcanelli, que por tanto sería el antiguo.

Quel filandreux imbroglio..!

Pero algo hemos avanzado. Las preguntas de Canseliet ya está respondidas: no se ha conservado un segundo pilar a través de los siglos ni por los restaurados del siglo XIX, porque no ha existido. Pero hay preguntas sibilinas que se reproducen al contestarlas, como las cabezas de la hidra.

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El parteluz de Sainte-Anne. Un misterio por entregas.

Primera: El misterio de la tercera estatua. Primera parte con un Apéndice y un Excurso (musical hasta que lo borren).

Segunda: El misterio de la tercera estatua -2. El áspero debate.

Tercera: La que acabas de leer.

Cuarta y última: El misterio de la tercera estatua -4. El misterio de la primera estatua. Donde se averigua que la tercera estatua no era la de Givry, sino la de Fulcanelli.