De materia seminis Auri vel argenti purificati et in limaturam redacti sufficit vncia 1 pro magisterio cum 9 partibus mercurii philosophici. Fermentum auri aurum est, sed non aurum commune, imo tantum intelligimus philosophicum et hoc dictum a nobis sit semel pro semper. Fermen[19]tum pastae pasta est; ideo numquam philosophi dicunt fermentum argenti argentum ese; quia omnis fermentatio et omnis fixio in elixirio fit per aurum, non per argentum; quapropter dicit Geber, nullum metallorum in mercurio submergitur nisi sol, et Hermes ait quod numquam tinctura vera fit absque rubeo lapide, Auicenna referente. Item dicitur non esse fermentum nisi sol et luna; sperma autem est mercurius philosophicus. Item fermentum dicitur anima, quia corpori imperfecto vitam tribuit et in suam naturam conuertit. | | La materia de la semilla De oro o de plata purificado y convertido en limaduras basta una onza para el magisterio, con nueve partes de mercurio filosófico. El fermento del oro es el oro, pero no el oro común, al contrario, sólo entendemos el filosófico, y sea dicho esto una vez para siempre. El fermento de la pasta es pasta; por ello los filósofos nunca dicen que el fermento de la plata es plata, ya que toda fermentación y toda fijación en elixir se hace por oro, no por plata. Por esta razón dice Géber que ninguno de los metales se sumerge en el mercurio, excepto el sol. Y Hermes dice que nunca se hace tintura verdadera sin la piedra rúbea, según refiere Avicena. También se dice que no hay fermento excepto el sol y la luna. Pero la semilla es el mercurio filosófico. Tam-bién el fermento es llamado alma, porque da la vida al cuerpo imperfecto y lo convierte en su naturaleza. |
Esta cita de Géber en la Summa es de las más repetidas, siempre con interpretaciones alejadas de su sencillo sentido inicial de densidad. La referencia a Avicena es de un Tractatulus de tinctura (cap 2), obra también atribuida a Alberto Magno con el título de Liber octo capitulorum.
| | Aurum tenetur esse corpus et fermentum elixiris albi et rubei, neque melioratur neque perficitur neque completur nisi cum eo et non alio quemadmodum pasta non alio quam suo potest fermentari fermento. [...] Ideo dicit Hermes: Numquam fit tinctura vera absque rubeo lapide. |
La referencia de Hermes es del comienzo del capítulo séptimo de los Septem tractatus o Tractatus aureus:
| | Aurum omne corpus continet, uiuificat, quod ixsir fermentum est, sine quo nequaquam perficitur. Meditamini et videte utrum rei fermentum fiat de alio quam de sua natura. Inspicite ergo quomodo fermentum non est nisi de pasta ipsa. |
El texto de Hermes ciertamente presenta al oro cómo único fermento en la elaboración del elixir, pero no considera que haya dos elixires, así que se refiere únicamente a la crisopeya. Sólo descontextualizándolo y generalizando se puede deducir que el oro sea, según Hermes, el fermento de ambos elixires, el blanco y el rojo. Tampoco parece una teoría antigua, así que su aparición en un texto antiguo como es el Tractatulus de tinctura (siglo XIV o XV) parece algo singular y aislado. Que Fortunato reproduzca esa doctrina puede entenderse desde su afirmación de que habla del oro filosófico, del cual parece admitir que pueda ser elaborado tanto con oro como con plata.
No es cierto que los autores no digan nunca que el “fermento de la plata es la plata”. El Rosarius de Arnaldo, quizás la autoridad antigua más citada en el uso de los dos fermentos, afirma los contrario:
| | 2, 19: Quare fermentum ad album erit album et ad rubeum fermentum erit rubeum quod patet quia si posueris fermentum argenti cum sulphure auri rediget ad suam naturam sed non ad suum colorem. Similiter si posueris fermentum auri cum sulphure argenti conuertet ipsum non ad suam naturam sed ad suum colorem et e conuerso. Non ergo misceas fermentum vnius sulphuris cum sulphure alterius quoniam fermentum auri aurum est, argenti vero argentum. Et nota quod non sunt alia fermenta super terram quia numquam figit quod numquam fixum est nec fuit. |
El Rosario sigue a Géber en la Summa:
| | “Sermo particularis de sole”: Aurum [...] est tinctura rubedinis, quia tingit et transformat omne corpus. “Sermo in luna”: Argentum [...] est albedinis tinctura. |
[20] Item omne simile producit sibi simile, ita in auro et argento. Item mas noster debet habere tres partes et illius uxor novem, tunc par cum pari gaudebit semper, ait Riplaeus. Item lapis noster ex spermate masculi et ex spermate foeminae ex menstruo concipitur et nascendo oritur. Item Rasis philosophus ait nisi corpora soluas in vanum laboras, scilicet aurum et mercurium ad elixir rubeum; argentum vero et mercurium ad elixir album. Proportio vero est una pars materiae cum nouem partibus dissoluentis secundum pondus [21] utriusque, pro prima tantum operatione. Item fermentum lapidis aurifici aurum est et argentifici argentum. Item fermentum philosophicum duplex est, scilicet solis et lunae; per fermentum solis intelligitur sperma viri, per fermentum lunae sperma foeminae; ex illis fit primum commixtio, postea generatio vera et casta; nec fermentum dicitur antequam dicta corpora in suam primam materiam conuertantur. Qui elixir album facere instituit in argento sulphur album reperiet et in aurum rubrum, ut ait Auicenna. También todo sejemante produce lo semejante a él, así en el el oro y la plata. También nuestro macho debe tener tres partes y su esposa nueve, entonces el par siempre se regocijará con su igual, dice Ripleo. También nuestra piedra es concebida de la semilla del macho y de la semilla de la hembra, del menstruo, y al nacer se eleva. También el filósofo Rasis dice que si no disuelves los cuerpos laboras en vano, a saber, el oro y el mercurio para el elixir rúbeo, pero la plata y el mercurio para el elixir blanco. La proporción es una parte de materia con nueve partes de disolvente, según el peso de uno y otro, para la primera operación solamente. También el fermento de la piedra aurífica es el oro y de la argentífica la plata. También el fermento filosófico es doble, a saber, del sol y de la luna. Por fermento del sol se entiende la semilla del varón, por fermento de la luna la semilla de la hembra. De ellos se hace primero la conmixtión, luego la generación verdadera y casta. Y no se le llama fermento antes de que dichos cuerpos sean convertidos en su materia prima. Quien pretende hacer el elixir blanco encontrará el azufre blanco en la plata y en el oro el rojo, como dice Avicena. Dentro del corpus arnaldiano hay un texto conocido como Lumen-flos, estrechamente dependiente del Rosario y de la Turba, con variantes diversas en extensión, títulos y atribuciones de autor (cf. A. Calvet y S. Matton, Chrysop. 6, 1997-1999). Una de las partes comunes, tal vez el núcleo principal, que llamaremos “Las cuatro palabras de los filósofos”, explica la obtención de los cuatro elementos en cuatro pasos u operaciones llamados verba: (1) el agua, por reducción de los cuerpos en mercurio, llamada solución, (2) la tierra, formada de la crasitud del agua, (3) la purificación-blanqueamiento de la tierra por el agua, paso intermedio, (4) el aire, que se eleva en la destilación o sublimación del agua, y el fuego que queda concentrado en la tierra. En este texto se encuentran algunos puntos expuestos por Fortunato. El primero es el enunciado del principio homeogenético: Non generatur ex homine nisi homo, nec ex equo nisi equus: similiter nec ex aliis animalibus, nisi sibi similia. (Citamos según la versión Opera Arnaldi = BCC) El apogetma “nisi corpora solvas, in vanum laboras” aparece en el primum verbum, pero atribuido a diferentes autores, según la versión. • Versiones atribuidas a Arnau de Vilanova. 1) Perfectum magisterium…quod quidem est flos florum: Verba philosophi: Nisi corpora solueritis in vanum laborabitis. Designado simplemente así, puede entenderse de Aristóteles, pero lo más seguro es que el nombre del filósofo estuviera indicado inicialmente (seguramente Rosino) y se haya perdido en la transmisión. 2) Liber perfecti magisterii qui lumen luminum nuncupatur … Vocatur etiam flos florum: Unde Rosinus in libro Turbae: Nisi corpora soluas nostra solutione, in vanum laboras. Rosinus no aparece como contertulio en las versiones impresas de la Turba. De hecho, la teoría de la solución –especialmente con este nombre- apenas está iniciada ni tiene relevancia en la Turba más árabe, pero quizás alguna versión inerpolada podría ser la fuente última. Es frecuente en la Turba que los contertulios se digan unos a otros que si no hacen tal o cual cosan yerran. Más o menos relacionado con la solución, podría estar esta sentencia de Agmon, un añadido evidente, en la última intervención de las versiones publicadas en en el Artis auriferae: Qui no liquefacit et coagulat, multipliciter errat. 3) Thesaurus philosophiae: Rosinus ait: nisi corpora in incorporea vertatis, in vanum laboratis. Esta versión, muy interpolada respecto al Lumen-flos, aumenta los verba de cuatro a seis, quizás para equipararlos a los seis dicta de la creación. La lectura de la descorporificación en lugar de la solución es extraña aquí, aunque aparece más adelante en todas las versiones y se la identifica con la conversión del cuerpo en mercurio, es decir, con la solución tal como la presenta el primum verbum: Dixerunt etiam quídam philosophi: nisi corpora ducatis ut fiant incorpórea, id est, non corpora, et incorporea corpora, nondum operandi regulas invenisti, et verunt dicunt, nam primo fit aqua, id est, argentum vivum, et sic fit incorporeum. Uno de los títulos con los que se encuentra el Lumen-flos es Errores alquimistarum. Aludiendo a ellos empieza un tal Zimon el sermo 35 (versión TC 5): Nihil aliud vos introduxit in erroren quam inuidorum dicta. Más adelante dice: Hic enim spiritus quem quaeritis ut eo quodlibet tingatis, in corpore occultus est, & absconditus invisibiis, quemadmodum anima in humano corpore. Vos autem huius artis investigatores, nisi corpus hoc diruatis, imbuatis, teratis ac parce & diligenter, & regatis quousque a spissitudine sua extrahatis & in tenuem spiritum & impalpabilem vertatis, in vanum laboratis. Quare philosophi dixerunt, nisi corpora vertatis in non corpora, & incorporea in corpora, nondum regulam operandi invenistis. La sentencia de la descorporificación-corporificación se encuentra en la alquimia griega. Olimpiodoro la atribuye, no a Zósimo, sino a María: φησίν ἡ Μαρία· ἐὰν μὴ τὰ σώματα ἀσωματήσῃς καὶ τὰ ἀσώματα σωματήσῃς, καὶ ποιήσῃς τὰ δύο ἓν, οὐδὲν τῶν προσδοκωμένων ἔσται. Pero la alquimia latino-medieval no entendía ya este proceso como oxidación-reducción o similar. Los cuerpos y espíritus, al acceder a la categoría filosófica, dejaron en un segundo plano o rompieron toda relación con metales y sustancias volátiles. La descorporificación fue entendida como una “espiritualización”, y se la asoció a la rotación o conversión de las naturalezas como el propio Flos atestigua: Et ideo quídam dixerunt: Converte naturas et quod quaeris invenies. Hoc est verum, nam in nostro magisterio primo facimus de grosso gracile, id est, de corpore aquam, et postmodum de huiusmodi siccum, id est, de aqua, quae humida est, terram, id est, siccum, et sic naturas convertimus et facimus de corporeo vel corporale spirituale, et de spirituale corporale, ut dictum est. Et facimus id quod est superius sicut quod est inferius, id est, spiritus corpus et corpus spiritum, ut in princicipo operationis, videlicet in solutione, fit. Este pasaje es un intento de armonización de tres referentes especulativos para la conversión, que en su origen cumplían funciones teóricas diferentes: (1) la Tabla de esmeralda, (2) la teoría los elementos, típica de la alquimia aristotélica, y (3) la teoría yabiriana de las cualidades. En ésta última se llamaba naturalezas a las cualidades de los elementos y entendía las diferencias entre sustancias de dos maneras: por la proporción (pesos) de las “naturalezas”, que no pasó a la alquimia latina, y por su situación exterior-interior o visible-oculta, que es la que mejor explicaba, en origen, la necesidad de la conversión o otación. 4) Opus magisterii (ms. lat 7162 BNF, ed. por S. Matton en Chrysop. VI): Vnde dicit Ptholomeus: Nisi corpora solueritis, in vanum laboratis. 5) Semita semitae: Vt dicit Franciscus, nisi corpora solueritis in vanum laboratis. 6) Declaración cierta y toda la verdad de las cuatro palabras de los philosophos antiguos y dichos de ellos escuras en figuras y enimas çeladas: Dize el philosopho Reensenio silos cuerpos no solvieres en bano trabajas. Esta traducción, que se encuentra en el ms. BNE 7443, fue editada por E. Cánovas y F. Piñero en su obra sobre Arnaldo de Vilanova (1976). (Puede leerse en el website de McLean). Otra traducción, publicada por Luanco, tiene por título Las quatro palabras de los phs antigos obscuras i en figuras escondidas. Como se ve, los dos títulos son tan similares que necesariamente debía encontrarse en el original latino. En su estudio del ms. 7443, José Rodríguez (2007: http://www.revistaazogue.com/Azogue5-4.pdf ) escribe que es la traducción de un texto latino titulado De quatuor verbis que circuló aislado, pero que fue incluido en una Epistola ad dominum papam, (Inc. Venerande pater nunc aures...) de la que derivarían todos las variantes que estamos considerando. El íncipit de esta Epistola es similar al de la versión impresa de la Semita (Reverende pater, pias aures inclina) obra recortada tanto por el principio como por el final, entre otras diferencias respecto al Lumen-flos. La traducción del ms 7443 sigue fielmente al Lumen-flos excepto en el parrafo final, que es una especie de recapitulación. La publicada por Luanco es más corta porque elimina partes intermedias, pero tiene un final muy similar. • Versión atribuida a Rosinus. 7) Ad Sarratantam: Vt dicit Morienus: Nisi corpora solueritis, inuanum laboratis. 8) Sur l’operación de la pierres des philosophes (Bib. Arsenal, ms. 2872, ed. S. Matton, Chrys. 6): Comme dit Rousinus philozophe, que se le corps tu ne dissouls, en vain labores. • Versión atribuida Flamel. 9) Trésor de philosophie ou original du désir désiré (1629): Dit aussi le Prophète: Si vous ne conuertissez la chose corporelle en incorporelle, vous trauaillez en vain. Este texto es, como la primera parte del título indica, una traducción del Thesaurus philosophiae. La atribución a Flamel es extraña, pero Canseliet tenía sus reservas: Nous ne saurions fermement décider, comme le fit Albert Poisson, qu’il fût apochryphe. Es posible que la duda de Canseliet naciera de que Fulcanelli, en Le mystère (p. 169, ed. Pauvert), cita esta obra con la autoría de Flamel (aunque propiamente hablando el pasaje que cita Fulcanelli es una cita de un poema latino de un tal Merculinus). Fortunato no parece haber citado de ninguna de estas versiones, ya que le atribuye el dicho a Rasis. Encontramos esta otra atribución en Lacinio (Collectanea, cap. 15) o Isaac Holandés (Opera mineralia, 2, 24): Rasis ait: Nisis corpora solvas, operam ludis. Bono (Margarita, “Quarta distinctio”, ed. Lacinius = cap. 7, ed. Toxites) atribuye a Rasis, en un Lumen luminum, la siguiente cita, que evoca al anteriormente citado Zimón en la Turba: Occulti lapidis natura eiusque dissolutio omnino agnoscenda. Ea enim, nisi ad unguem cognita fuerit, ab opere cessando moneo.
3 comentarios:
Señor Pseudo-Demócrito,
te agradezco tu blog, los temás que presentas y cómo los tratas.
Dejo este comentario aquí porque es donde he encontrado una entrada, aun sospechando -por el resto- que quizá no lo llegues a leerlo. En cualquier caso no lo sabría redactar en japonés. Tiene que ver con "le porteur de Beya". Me gustaría indicarte dos cosas:
1. Hay un artículo de cierto interés sobre los personajes de Gabritius y Beya de la Visio Arislei:
E. d'Hooghvorst,
"A propos de la Turba Philosophorum", en La Tourbe des Philosophes núm. 23 (reed. Le Fil de Pénélope, t.1. Hay traducción al castellano de ésta última edición)
2. La versión de la BPH (Turba Gallica o Code la la Verité) es muy diferente de la latina de Artis auriferae porque tienen una tradición textual muy diferente. De hecho, se ha supuesto que la versión francesa proceda directamente de un original medieval castellano (V. Paulette Duval, La Turba Philosophorum Gallica, Cahiers de Fontenay n° 33, déc. 1983)
Salud,
Rodrigo, gracias por tu comentario.
Del artículo que citas de Emmanuel d'Hooghvorst leí, cuando redacté “Le porteur”, su explicación “etimológica” de Beya, que es lo que se encuentra en internet ( http://users.skynet.be/turba/ ). Nada impide, desde luego, que Beya tenga un origen hebreo. Pero teniendo en cuenta que el texto es de origen árabe y que sus fuentes aparentes son griegas, debería darse algún argumento para sostenerlo. Por ejemplo: ¿Se interesaron los árbes por la qabalah? ¿Es siquiera un nombre que aparezca en el AT? Soy muy escéptico con la hipótesis de que un alquimista árabe del siglo X-XI haya recurrido al hebreo para componer un nombre.
Beya es un nombre de grafía extraña. Esa y griega al menos a mí me crea algunos problemas. El ms. editado por Ruska tiene Beua. Si fuera ésta la grafía correcta tiraría por tierra, sin más, la especulación de d'Hooghvorst. Los autores antiguos trancribían la yod hebrea por i latina (posteriormente por j), así que por ahí la etimología de d'Hooghvorst, que se basa en la identificación y griega = yod, tampoco tiene salida.
El trabajo de P. Duval sobre la Turbe es otra cosa. La autora da un enfoque por el que no estoy interesado, pero, con la idea que me he hecho ojeándolo en Google Books, parece que está bien documentado y que merece la pena leerlo, o al menos consultarlo.
Hola de nuevo, pseudo Demócrito
la interpretación del barón d'Hooghvorst no se basa en argumentos históricos, sino en que Beya se leería en hebreo, Be-Iah.
En mi opinión, que no es la de un especialista, desde luego, pretender basarse en criterios lingüísticos tropieza con el escollo de que se trata de textos transmitidos de manera un poco embarullada, y por personas que no tenían grandes preocupaciones -y probablemente tampoco muchos conocimientos- en este terreno: AZOT, AZOCH, AZOTH, AZONE, AZOK ... ¿cuál es la forma correcta? (Hace unos días topé con un tal Galienus alfachim y tardé un rato en darme cuenta de que era la versión "sui generis" de Bâlinûs al-Hakîm, es decir, del sabio Apolonio.)
Quizá lo más interesante sea poder determinar cuándo aparece el nombre de Beya-Beia-Beua-Beja, etc.la "pucelle blanche". Si no se documenta antes de las aportaciones europeas a la Turba philosophorum (esto es lo que sugiere d'Hooghvorst) no veo por qué no puede proceder del hebreo,
como seguramente pasará con otros términos alquímicos.
Un saludo
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